Martes 22 de Octubre de 2019

Cristina en medio de un preocupante liderazgo “negativo”

El último aniversario de la Revolución de Mayo se colmó de anuncios y definiciones políticas, que lejos de sumar certezas dejó un sabor a incertidumbre en el seno del peronismo.  Y es que si bien muchos esperaban que la ex presidente Cristina Fernández de Kirchner  se pronunciara sobre si sería o no candidata en las próximas elecciones legislativas, el marco discursivo que eligió para decirlo revivió el individualismo y la verticalidad; acaso dos de las causas que le valieron al peronismo dos derrotas electorales consecutivas.

Escoltada en la idea que sostiene que la unidad hace a la fuerza, Cristina se colocó en un lugar casi de abnegación al deslizar que su figura era la única posible de sumarle puntos al partido y lograr así un triunfo frente a Cambiemos. Sin dudas la lectura resulta lógica en términos partidarios, pero sesgada si se tiene en cuenta la posibilidad que brindan las Elecciones Partidarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO): la participación colectiva de todos los votantes.  Es aquí donde  el “baño de humildad” de la ex mandataria comienza a perder peso y a debilitar, inexorablemente, al peronismo que intenta reinventarse lejos de las figuras que aún cargan con las esquirlas negativas de un estilo de hacer política marcada por los personalismos, la falta de diálogo y el fanatismo.

El tinte de cada esquirla son el reflejo de otra cuestión clave a la hora de medir a CFK como una candidata “potable”: el nivel de su imagen negativa. Si bien un sondeo realizado por la consultora Gustavo Córdoba y Asociados días antes de que la ex mandataria hiciera su reaparición pública con una entrevista en horario prime time, el 25 de mayo, arroja un nivel de imagen positiva de algo más del 50 por ciento, otros 48 puntos la ubican como la candidata con mayor imagen negativa.

El sondeo muestra paralelamente,  como la imagen de otros candidatos, como el caso de Florencio Randazzo se mantiene desde hace meses  con un diferencial positivo: 47% contra 37,3% de negativa.  Acaso, uno de los panoramas más favorables si se tienen en cuenta los números de Sergio Massa, otra de las figuras del peronismo  que a diferencia de sus pares no deja de caer. El trabajo de Córdoba muestra que el ex jefe de Gabinete es el dirigente con más profunda caída en su imagen positiva, pasando de 39,5% a 34,2% entre abril y mayo, y el que más sumó en el ítem de imagen negativa: de 51,3% a 54%.

En la vereda de enfrente, Esteba Bullrich,  el candidato de Cambiemos,  corre con peor suerte.  El ministro fue medido con un 46,3% de imagen negativa contra un 33,2% de positiva.

Realizar una lectura crítica de aquello que el peronismo quiere para sí mismo en el futuro, parece ser el desafío de cara a las PASO que unos tanto esperan y otros intentan opacar.