Viernes 29 de Mayo de 2020

Escándalo por los sobreprecios: Arroyo echó al secretario de Asistencia Crítica

Tras la denuncia de compra de alimentos con precios por encima de los máximos, el ministro de Desarrollo Social le pidió la renuncia a Gonzalo Calvo, quien se encargaba de hacer los pedidos. Es la primera salida de un funcionario en el Gobierno de Alberto Fernández.

La compra masiva de alimentos destinados a sectores vulnerables a precios mayores de los del mercado encendió ayer la polémica y derivó hoy en el primer pedido de renuncia de un funcionario en el gobierno de Alberto Fernández.

El ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, se reunió esta tarde con Gonzalo Calvo y le pidió la renuncia como secretario de Articulación Política Social. Este funcionario había quedado desde ayer en la mira cuando se hizo público los sobreprecios en los alimentos.

La tarea de Calvo tenía que ver con garantizar que los alimentos lleguen a destino. Este funcionario ya había trabajado en el área de Desarrollo Social durante la gestión de Alicia Kirchner y era un dirigente que respondía al grupo de intendentes del Conurbano que logró distintos lugares en el reparto de cargos nacionales.

“Gonzalo no compraba los alimentos, si no que era el encargado de hacer los pedidos, acá la pagó sin tener nada que ver”, dijo uno de los jefes comunales al enterarse del pedido de Arroyo para que deje el cargo.

Desde el Ministerio informaron que “ayer se inició una investigación sumaria y se está haciendo una revisión de los circuitos administrativos y de otras áreas por lo que no se descartan más cambios”.

Calvo no es el único que quedó en la mira, ya que hay otros funcionarios señalados como Cecilia Lavot, Secretaria de Gestión Administrativa y Laura Alonso, secretaria de Inclusión Social. Todos responden a distintos sectores de la alianza de con la que Alberto Fernández llegó al Gobierno. Gobernadores, La Cámpora, el massismo, intendentes, sindicalismo y organizaciones sociales: al ganar las elecciones los distintos sectores aliados comenzaron a reclamar espacios y el propio presidente decidió repartir el poder sin que ningún sector tenga todo el control.