Viernes 29 de Mayo de 2020

La pobreza cerró 2019 en 35,5% y se prevé un fuerte crecimiento por el Coronavirus

El Indec brindó las cifras del último semestre del año pasado, según las cuales unos 16 millones de argentinos son pobres. Para 2020 se prevé un fuerte impacto por la pandemia y la inflación.

La pobreza aumentó 3,5% en el último año y llegó a 35,5% del total del país. Así, unos 16 millones de habitantes son considerados pobres. La indigencia, por su parte, subió hasta el 8%.

De acuerdo a los datos brindados por el Indec, hacia fines de 2019 el 26% de los hogares del país vivían bajo la línea de la pobreza. Al mismo tiempo, el 5,7% de las familias no llegan a cubrir sus necesidades básicas alimentarias.

El informe oficial relevó que en los 31 centros urbanos incluidos en la muestra hay 9,9 millones de personas pobres. Al extender esa medición al resto del país, la cifra de personas que no pueden afrontar la canasta básica sube a 16 millones.

Durante 2019, a pesar del deterioro del salario real, del crecimiento de la inflación y de la prolongación de la recesión, la pobreza aumentó 3,5 puntos, casi la mitad de lo que había aumentado durante 2018, cuando se inició la crisis.

Al considerar los últimos dos años actividad económica golpeada por las sucesivas devaluaciones, y picos inflacionarios la pobreza aumentó 9,8 puntos. Es decir, desde fines de 2017 hay en el país 4,6 millones más de pobres.

Analizado por grupos de edades, más de la mitad (52,3%) de los chicos de entre 0 y 14 años son pobres. Para ese sector de la población el aumento de la pobreza en el último año fue de 5,5 puntos, es decir que aceleró de forma más marcada que el promedio.

Los expertos creen que, con la continuidad de la recesión, alta inflación y su profundización por la pandemia del coronavirus, el porcentaje y la cantidad de personas con carencias de ingresos aumentará este año.

Según un trabajo de la consultora Idesa, los efectos colaterales de la prevención del coronavirus se reflejarán en la economía de un país que tiene el 45% de los hogares en la informalidad. “Paralizar la actividad productiva en un país donde una alta proporción de las familias generan sus ingresos con el trabajo informal producirá costos sociales más elevados que los de la enfermedad”, señala un trabajo conocido hoy.