Martes 18 de Febrero de 2020

Monzó vuelve al ruedo: se le planta a Vidal y va a la Provincia

Tras presidir su última sesión en Diputados, el dirigente peronista encabezará un acto en Florencio Varela, territorio que Vidal le había prohibido. Aunque seguirá cercano a Cambiemos, ya comienza a delinear su propio armado.

El próximo jueves, el presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Emilio Monzó, que finaliza su mandato el 10 de diciembre, tendrá su primer acto oficial en la Provincia de Buenos Aires, un territorio que tuvo vedado en estos cuatro años por orden de la gobernadora, María Eugenia Vidal.

Monzó llegará a Florencio Varela, pleno Conurbano, para un acto organizado por el senador provincial Eduardo Schiavo, referente de la tercera sección también ligado a Cambiemos, y contará con la presencia de funcionarios y legisladores del monzoísmo.

Después de cuatro años de acatar el veto impuesto por la gobernadora y refrendado por el jefe de Estado, el titular de Diputados está decidido a volver a jugar en la Provincia en esta nueva etapa dentro del “armado opositor”.

Esta vuelta de Monzó al Conurbano se da en medio de la reconfiguración que Vidal busca darle a su construcción política después de perder la reelección a manos de Axel Kicillof. La gobernadora saliente quiere ser la jefa de la oposición en la provincia, respaldada por un buen número de senadores y diputados y por los lugares que negocia en estos días en los organismos provinciales que le corresponderán a la oposición macrista.

La relación entre Monzó y Vidal se resintió durante la campaña del 2015 por la estrategia política y por rencillas personales. Y terminó de quebrarse una vez que asumió como gobernadora. Desde ese momento, hubo intentos de reconciliación, pero Monzó fue cada vez más marginado de las decisiones oficiales del PRO, reservadas para Macri, Vidal, Marcos Peña y Horacio Rodríguez Larreta, que supo mediar en más de una oportunidad para acercar posiciones.

En noviembre del 2016, el dirigente peronista hizo público su disconformidad. En una entrevista criticó a Jaime Durán Barba, el principal estratega del Gobierno, y puso en duda el futuro de Cambiemos. Dijo que compartía con Vidal “un objetivo común: las elecciones del 2017 y una gestión muy difícil”. En las decisiones de la campaña de medio término, sin embargo, Monzó no tuvo ni voz ni voto. El resto es historia conocida.

Los últimos dos capítulos del conflictivo vínculo entre el monzoísmo y Vidal y la Casa Rosada tuvieron lugar en el cierre de listas bonaerense y hace algunas semanas, tras el intento del diputado de avanzar por la jefatura de la Defensoría del Pueblo, acéfala hace diez años.

Tras una tensa reunión con la gobernadora, previa a las PASO, el diputado entendió que no tenía lugar para sus dirigentes en las boletas de Juntos por el Cambio. Hace tres semanas, el PRO no avaló su iniciativa para quedarse con la Defensoría. Quería refugiar ahí a su tropa, y hacer política de cara al futuro.