Jueves 09 de Julio de 2020

Posse: “El sistema político necesita un Cambiemos renovado y fuerte”

En su carrera por conducir la UCR bonaerense, el intendente de San Isidro analizó el rol que debe tener la oposición y definió que su columna vertebral debe ser el radicalismo.

El intendente de San Isidro, Gustavo Posse, consideró que “el sistema político necesita un Cambiemos renovado y fuerte”. Sostuvo que la UCR es “la columna vertebral” de esa coalición y confirmó que analiza competir en las internas para conducir el radicalismo bonaerense a fines de este año.

En una entrevista que brindó a Télam en su despacho municipal destacó, además, a las figuras del diputado nacional Alfredo Cornejo (titular de la UCR nacional) y del senador Martín Lousteau, y agregó que Cambiemos debe pensar en “un gobierno integrado”, sin importar de qué partido sea el candidato que finalmente se imponga para competir en las elecciones.

¿Puede hacer una evaluación de la gestión del Frente de Todos?

No se puede hacer una evaluación en tan poco tiempo, a ningún gobierno, pero además, por las condiciones excepcionales en las que se desarrolló el último año de gobierno, y el año anterior.

¿Y cómo ve la gestión en la provincia de Buenos Aires?

No la alcanzo a ver todavía. Si miro los resultados, por la razón que sea -creo que es por un tema político- arrancaron las clases en término, sin conflictos. En seguridad, la provincia quiere tener un plan y buscan consensuarlo con los intendentes. Veo que hay mucho diálogo de los ministros de la provincia con los intendentes de Cambiemos, hay que darle tiempo para que eso de resultados.

¿Cómo son hoy los liderazgos en Cambiemos?

El sistema político necesita un Cambiemos renovado y fuerte, pero primero hay que resolver la ingeniería interna. La columna vertebral es el radicalismo, que a su vez tiene que resolver su renovación, que está bien encaminada a nivel nacional, donde tenemos un gobernador que gana y gana su sucesor, y que, ahora, tiene tiempo para dedicarlo al partido, como es Alfredo Cornejo. También Martín Lousteau es muy importante para nosotros, tiene mucha cercanía con nuevas generaciones. Pero queda pendiente la renovación de la UCR en la provincia (de Buenos Aires), que este año elige autoridades.

¿Usted va a competir?

Preferiría que no fuera necesario, pero la única manera de conseguir el compromiso de cada lugar y cada dirigente es aceptar que esa puede ser una posibilidad. No hay otra alternativa que renovarnos, porque una coalición con un radicalismo sumiso es un lugar donde el radicalismo pone el sello y nada más. Hay que armar una conducción integrada en lo posible por todos los sectores y con una eficiente pertenencia a Cambiemos, pero con un radicalismo erguido, parado sobre sí mismo. Queremos un radicalismo que pueda compartir decisiones de gobierno, que fue lo que no ocurrió estos cuatro años, donde Daniel Salvador presidió el partido y ejerció la vicegobernación. En mi caso, no lo imagino como una candidatura personalista, no hay una solución mágica de los problemas, pero son los primeros pasos en busca de una conducción integrada, con apertura hacia adentro, y firmeza y convicción hacia el espacio de la coalición.

¿Qué es lo que habría que hacer diferente?

Una coalición es un elemento vivo, no es un lugar de seguidismo, y puertas adentro debe ser un lugar donde se puede criticar, sugerir, plantear rechazos, y eso debe ser escuchado por todas las partes. Hasta diciembre teníamos una coalición parlamentaria de Cambiemos, pero había un gobierno del PRO en la provincia. Y la gente nos votó para sostener ese gobierno, pero ahora ya no tenemos esa responsabilidad y hay que mirar hacia adelante. Necesitamos un gobierno de Cambiemos integrado, no que si el candidato que se impone es radical, gobierna el radicalismo y, si es del PRO, gobierna el PRO. Con ese sistema, las elecciones se perdieron, porque así como trajo cosas muy buenas, otras no dieron resultado. En la Argentina, el radicalismo es el partido más permeable a la opinión pública, es un capital de todos los argentinos, eso hay que aprovecharlo en una coalición y debe liderar esa coalición. Después el candidato será quien esté en mejores condiciones o se dirimirá en una PASO.

Una teoría dice que todos los presidentes necesitan el voto del conurbano, y, después, deben traicionarlo, porque, para sostener al resto del país, no pueden darle a Buenos Aires los recursos que necesitaría, sería inviable. ¿Usted coincide?

La provincia de Buenos Aires es inviable. Esta frase causa la antipatía de todos los que la gobernaron, pero es la verdad. Desde hace 80 años recibe día a día migraciones internas desde el resto del país, e inmigraciones de los países linderos de generaciones que en poquitos años son compatriotas nuestros también. La vida es así, pero debemos identificar el problema y decir que la mitad del esfuerzo de la Nación debería estar volcado en la provincia. Igual, también es cierto que hay que hacer una reforma profunda, pero no ahora porque la provincia está en emergencia. Por otro lado hay que decir que muchos intendentes son para el oficialismo la fórmula de la Coca Cola. Dos tercios de la ganancia electoral nacional de la fórmula de Alberto Fernández están en el Gran Buenos Aires, porque hubo 2.5 millones de votos a favor suyo -comparado con Macri- y, de esos votos, 1.6 millones salieron del Gran Buenos Aires. O sea que en unos pocos kilómetros cuadrados se concentró toda la diferencia nacional.