cropped-PANORAMA.png

  

     Domingo 21 de Abril de 2024

    

Se realizaron cinco allanamientos y quedaron detenidos dos sospechosos.

Una investigación iniciada a partir de la detención de una mujer que intentaba sacar cocaína del país permitió desarticular una presunta organización dedicada al narcotráfico internacional, integrada por ciudadanos chinos y un argentino. La banda enviaba cocaína al Sudeste Asiático e ingresaba a la Argentina catinonas sintéticas, una droga con efectos similares al MDMA, aunque de mayor potencia.

LA CAUSA

Comenzó el 11 de septiembre de 2025, cuando agentes de la Dirección General de Aduanas (DGA) detectaron a una pasajera en el sector de partidas internacionales del aeropuerto de Ezeiza que llevaba ocultos 6,810 kilogramos de cocaína dentro de envases plásticos de alimentos. La mujer tenía previsto abordar un vuelo de Ethiopian Airlines con destino final en Malasia.

A partir de ese procedimiento, se profundizó la investigación. Las tareas incluyeron el análisis del celular secuestrado a la detenida, el rastreo de la compra de pasajes aéreos y el entrecruzamiento de información bancaria y financiera. Esas medidas permitieron identificar a los presuntos responsables de la logística, el financiamiento y la coordinación de la maniobra.

Según la investigación, la organización tenía funciones claramente distribuidas entre sus integrantes y también habría utilizado estructuras societarias para canalizar fondos vinculados con la actividad ilícita. Entre ellas figura una empresa denominada "Asiabridges", que se presenta en redes sociales como dedicada a generar vínculos comerciales entre Argentina y Asia.

Con las pruebas reunidas, se realizaron cinco allanamientos y la detención de dos sospechosos. Uno de ellos es Jian Lin, de nacionalidad china, señalado como el líder de la organización. El otro, Lucas Ezequiel Tascherio, acusado de actuar como nexo logístico, aportar infraestructura y desempeñarse como presunto testaferro de la organización en el país.

Durante los allanamientos, los investigadores secuestraron 629 pastillas de catinona sintética, 8,93 gramos de pseudoefedrina, equipos electrónicos y documentación considerada de interés para la causa.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *