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     Domingo 21 de Abril de 2024

    

La organización contactaba principalmente a adultos mayores y utilizaba engaños telefónicos para obtener dinero. Cuando no lograba su objetivo, podía recurrir a robos coordinados desde prisión.

Una organización dedicada a las estafas telefónicas fue investigada por realizar más de 10.000 comunicaciones en cuatro meses desde tres unidades penitenciarias de la provincia de Buenos Aires.

La maniobra tenía alcance en distintas provincias, entre ellas Córdoba, y contemplaba desde pedidos de dinero mediante identidades falsas hasta asaltos en las viviendas de las personas elegidas como víctimas.

LA CAUSA

Avanzó con operativos simultáneos en los penales involucrados, donde los efectivos incautaron ocho celulares, tarjetas SIM y anotaciones con nombres y números telefónicos que podrían pertenecer a potenciales damnificados.

De acuerdo con los registros de las compañías telefónicas, entre junio y octubre se efectuaron más de 10.000 llamadas salientes, con un promedio de al menos 50 por día. La estructura estaba distribuida entre la Unidad Penal N.º 1 de Lisandro Olmos y las unidades N.º 44 y N.º 15 de Batán.

Uno de los señalados como responsable de los contactos era Hugo Carlos Miguel, de 62 años, conocido como “El Gitano”, quien se encontraba alojado en el establecimiento de Olmos. Condenado a 30 años de prisión por homicidio, utilizaba el nombre falso de “subcomisario Gutiérrez”, una identidad vinculada a un personaje de una serie.

LOS ENGAÑOS

Los llamados apuntaban principalmente a adultos mayores y se apoyaban en diferentes relatos para convencerlos de entregar dinero. En algunas comunicaciones, los integrantes de la organización se hacían pasar por hijos o sobrinos de las personas contactadas y les solicitaban cambiar dólares ante un supuesto anuncio económico inminente del Gobierno.

La actividad delictiva también contemplaba acciones fuera de las cárceles. Cuando las maniobras telefónicas no daban resultado, la organización podía recurrir a grupos que operaban en el exterior de los establecimientos penitenciarios.

En esos casos, los involucrados se presentaban como policías para conseguir ingresar a los domicilios o directamente irrumpían por la fuerza con el objetivo de cometer robos.

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