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     Domingo 21 de Abril de 2024

    

Se trata de un gas sin olor, color ni sabor. Por eso, una mala combustión en ambientes cerrados puede convertirse en un riesgo silencioso.

Las bajas temperaturas traen consigo un mayor uso de estufas, calefactores y distintos artefactos a gas dentro de los hogares. En este contexto, especialistas advierten sobre la importancia de extremar los cuidados para prevenir intoxicaciones por monóxido de carbono, un gas tóxico que puede resultar mortal.

CUIDADOS

El principal peligro es que el monóxido de carbono no puede percibirse, ya que no tiene olor, color ni sabor. Por eso, una mala combustión en ambientes cerrados puede convertirse en un riesgo silencioso.

Uno de los aspectos a controlar es la llama de los artefactos a gas, que siempre debe verse azul. Cuando toma un tono amarillo o anaranjado, puede indicar fallas en el funcionamiento y la necesidad de una revisión por parte de un gasista matriculado.

Además, las manchas oscuras alrededor de calefactores, calefones o cocinas también pueden advertir problemas en la evacuación de gases. A esto se suma la necesidad de mantener ventilados los ambientes y evitar bloquear rejillas o conductos de aire.

Entre las recomendaciones más importantes figuran realizar controles periódicos de las instalaciones, utilizar artefactos homologados y revisar el estado de chimeneas y salidas al exterior.

También se recuerda no usar hornallas ni hornos para calefaccionar y mantener siempre una adecuada circulación de aire dentro de la vivienda para reducir riesgos durante los meses más fríos del año.

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